Washington (RRC): El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, compareció este miércoles 28 de enero de 2026 ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado para explicar el escenario político en Venezuela tras la captura del presidente Nicolás Maduro el pasado 3 de enero.
En su primera audiencia pública desde la operación militar estadounidense que resultó en el arresto de Maduro y su esposa Cilia Flores en Caracas, Rubio defendió la acción de la administración Trump como una medida de aplicación de la ley contra un «narcotraficante» y no como un acto de guerra contra Venezuela. El funcionario enfatizó que no hay tropas estadounidenses en suelo venezolano y que la operación buscó neutralizar una amenaza a la seguridad nacional de EE.UU., derivada del supuesto rol de Maduro como facilitador de narcotráfico y alianzas con adversarios como China, Rusia e Irán.
Rubio calificó la situación actual en Venezuela como un «progreso significativo» y destacó una «línea de comunicación productiva» con la presidenta interina Delcy Rodríguez, quien asumió el poder tras la captura. Según el secretario, las nuevas autoridades interinas están cooperando con Washington, abriendo la puerta a una mayor integración en el sector energético (incluyendo ventas de petróleo a empresas estadounidenses) y avanzando hacia una estabilización del país. «Estamos mucho mejor hoy en Venezuela que hace cuatro semanas», afirmó Rubio, al tiempo que descartó planes inmediatos de nuevas acciones militares: «No estamos posicionados ni pretendemos ni esperamos tener que tomar acción militar en Venezuela».
Sin embargo, dejó abierta la posibilidad de usar la fuerza en el futuro si la cooperación se rompe o si surgen obstáculos en la transición. «Estamos preparados para usar la fuerza para garantizar la máxima cooperación si otros métodos fallan», advirtió, aunque insistió en que el objetivo final es una «Venezuela democrática» con elecciones libres.
La audiencia, que duró casi tres horas, fue tensa y vio interrupciones, incluyendo un manifestante que gritó «¡Quita tus manos de Venezuela!» antes de ser retirado. Senadores demócratas cuestionaron la legalidad y los costos de la operación, mientras republicanos respaldaron la decisión como necesaria para eliminar un «estado criminal» en el hemisferio. Algunos legisladores expresaron dudas sobre si la transición será rápida o fácil, y Rubio admitió que el proceso «no será rápido ni sencillo».
Rubio también mencionó mecanismos temporales para canalizar ayuda humanitaria y fondos hacia Venezuela, y abrió la puerta a un posible rol de la líder opositora María Corina Machado en la transición, aunque reconoció que el control de las instituciones y las armas sigue en manos del régimen interino.
La comparecencia se produce en medio de un escenario regional volátil, con Maduro detenido en Nueva York enfrentando cargos por narcoterrorismo, conspiración de importación de cocaína y posesión de armas, mientras Venezuela enfrenta incertidumbre política y económica.
